Capsula motivacional para alumnos con discapacidad
A pesar de los esfuerzos del colectivo por exponer lo contrario, muchas personas todavía piensan que las personas con discapacidad no pueden hacer deporte. La actividad física es muy importante para ellos es una evidencia, pues sus beneficios están probados tanto para ejercitar la musculatura como para adelgazar y controlar el peso o, simplemente, para sentirse mejor con ellos mismos. De ahí que se recomiende a todas las personas con discapacidad que no se queden quietos y lleven una vida activa.
A recomendación para los padres de niños con discapacidad es que inculquen a sus hijos este hábito desde pequeños. Esto les ayuda a salir de su rutina, convirtiéndose en una de sus expresiones de ocio que, a la vez, sirve como terapia y, en muchos casos, también como rehabilitación.
Los niños que practican deporte son capaces de desfogarse, generar adrenalina y desarrollar su capacidad de autocontrol. De alguna forma, el deporte les ayuda a canalizar su energía, algo fundamental para su desarrollo diario.
Las actividades físicas convierten a los niños con discapacidad en más sociables. Su planificación y práctica es una “excusa” para conocer gente nueva, con o sin discapacidad y afín a ellos en edad y en preferencias.
Las actividades físicas contribuyen a que el niño invierta su energía física durante su práctica y que su esfuerzo intelectual sea más intenso a la hora de realizar sus deberes. De hecho, para muchos expertos la práctica de actividades físicas por parte de niños con discapacidad mejora su rendimiento escolar y sus resultados académicos.
La práctica de cualquier actividad física supone una motivación tanto para aprenderla como para practicarla. Esto implica constancia, paciencia, fortaleza y capacidad de superación, algo implícito en todos los deportes. Para los niños, este aprendizaje será muy positivo en su día a día.
La inclusión implica:
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